Este verano encontré alguien que en diez días me hizo olvidar mi pasado. Por desgracia, volví a la realidad. Ahora 2500 km. nos separan y quiero contar nuestra historia mediante este blog, el que sin ninguna esperanza desearía que él leyera y sepa lo que sentí en ese tiempo. Ayudadme a conseguir mi deseo, os lo ruego.
viernes, 30 de agosto de 2013
Mi última noche (III)
Yo estaba en una dependencia distinta del comedor a la que se encontraba él. La cocina se encontraba en la parte del comedor en la que yo me encontraba, y cada vez que él pasaba, yo le miraba pensando que esa podía ser la última vez que le viese y él me miraba disimuladamente de reojo. Después de varias miradas, llegó la hora. La hora de salir de ese comedor por última vez. Se me cayó el mundo encima y me derrumbé a llorar; mi madre me abrazó. En ese momento dio la casualidad de que él pasaba a la otra estancia del comedor, y retrocedió para volver a mirar al ver que me levantaba, para encontrarse sólo con la mirada de mi madre. Después de eso, no he vuelto a saber nada de él.
miércoles, 28 de agosto de 2013
Mi última noche (II)
Cuando terminé la ensalada, me levanté con mi madre a coger algo más de comer y fue cuando se produjo el encuentro. A él casi se le cae una pizza y mi madre empezó a bromear con él, incluyéndome yo en la conversación. Me serví unas "papas" con mojo picón y me quedé esperando al pescado que él estaba preparando mientras mi madre se sentó a seguir cenando en la otra parte del comedor. No mantuvimos mucha conversación, sólo bromee sobre su fuerza cuando comenzó a recoger. Había más gente esperando al pescado, pero sólo me lo sirvió en el plato a mí. Cuando ya marchaba hacia la mesa, me hizo volver a girarme con un "que aproveche". Solo me levanté una vez más a por agua, pero las chispas siguieron saltando...
martes, 27 de agosto de 2013
Mi última noche (I)
Hoy hace justo una semana de la última noche que le vi. Llegué al comedor con mi vestido favorito, un palabra de honor en azul eléctrico, sin ninguna esperanza de verle debido a los días libres anteriores. Y cuando menos lo esperaba, nos cruzamos. Su saludo, en modo de "hola" estaba lleno de énfasis y alegría por verme, y yo solo pude replicar tímida con otro "hola". Mi madre y yo comenzamos a dar vueltas por el buffet para servirnos algo, pero él estaba dentro en la cocina, en un sitio desde el que no podía verme. Por lo que comencé sirviéndome una ensalada y sentándome a comerla para hacer tiempo...
lunes, 26 de agosto de 2013
Sus días libres.
Cada vez que le veía, los nervios me invadían. Aún así quería llamar su atención a toda costa. Me recorría el comedor una media de cinco veces por día solamente para que él me viese. Uno de esas veces fui a servirme al sitio en el que él estaba cocinando y le escuché decir que el domingo era su día libre. Lo pasé mal ese día por no verle, pero peor lo pasé el lunes al entrar en el comedor esperando verle y descubrir que tampoco era un día laborable para él. Me deprimí bastante, ya que sin saberlo, había comenzado a sentir algo muy fuerte por él.
domingo, 25 de agosto de 2013
Nuestra primera conversación.
Yo soy tímida por naturaleza, y si un chico me gusta, más aún. Él era muy simpático con todo el mundo, pero a la hora de enfrentarse a una conversación conmigo (corta, porque mis padres esperaban para cenar) la timidez que le causaba mi presencia lo dificultaba. Yo siempre iba con mi madre a elegir la comida, y ella era la encargada de sacar el tema, hablando siempre de la comida que había en ese momento. Pues el objeto de nuestra primera conversación fueron unas "papas" que me apetecían para cenar; mi madre le pidió consejo sobre cuales eran las mejores, ya que como él era canario entendía de esto. Después de aconsejarnos, reivindicó que los buenos productos de su tierra los usaban para la exportación a la Península, y yo repliqué con que a Madrid, ciudad de la que yo soy, no llega ninguno de esos productos en perfectas condiciones. Cuando ya me marchaba con mi madre, otro cliente del hotel dijo, literalmente: "¡No te quejarás de lo bien que estás aquí!" A lo que él contestó, refiriéndose a mí: "Ya ves, atendiendo todo el día a chicas guapas!"
sábado, 24 de agosto de 2013
La primera vez que él se fijó en mí.
Fue a los dos días de la primera vez que yo me fijé en él. Era uno de esos días en los que no me apetecía arreglarme mucho e iba sencilla, pero guapa. Llevaba unas sandalias joya en color crema y un vestido vaquero claro que se ceñía a la cintura. Llené el plato y me fui a sentar en la mesa, pasé por delante de él, me miró una primera vez sin fijarse demasiado, pero luego volvió a girar la cabeza para fijarse más en mí. Yo iba pensando en mis cosas y sin fijarme apenas en el detalle, pero mi madre, gran cómplice mía en estas cosas, se percató y me lo dijo... A partir de eso, todo cambió.
viernes, 23 de agosto de 2013
La primera vez que me fije en él.
No hace ni dos semanas, durante mis vacaciones, conocí a alguien que me demostró que el amor a primera vista existe. Comencemos por el principio de la historia. Lanzarote, un día caluroso de agosto, por la noche; me encontraba cenando con mis padres, y en una de las veces en la que levanté la cabeza, ahí estaba él, detrás de la plancha ocupándose de lo que se denomina en los hoteles "la cocina en vivo". Me fijé en él, me "hizo gracia", se lo comenté a mi madre, con la que tengo total confianza. Ella dio su visto bueno, tenía cara de niño bueno, era joven, con el pelo moreno, y lo más importante, era increíblemente dulce.
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